Un deseo, una marea.
La hija y el padre,
quizá ella es la que graba a sus espaldas.
Un sueño de verano proyectado en una playa que
para mí posee nombre.
La vida más allá,
sabiéndose
hermosa,
frágil,
indestructible.
Un deseo, una marea.
La hija y el padre,
quizá ella es la que graba a sus espaldas.
Un sueño de verano proyectado en una playa que
para mí posee nombre.
La vida más allá,
sabiéndose
hermosa,
frágil,
indestructible.

Él mira hacia otro lado
para no ver lo que ella esconde.
Ella hace mucho ruido
para no oír lo que él se calla.
Dan una vuelta más de tuerca a su horizonte.
Se asoman al abismo del espejo
y tienen miedo
Tirar una moneda y pedir un deseo,
a mil metros de altura mirar las tempestades.
Barcos de amor hundidos, ondas azules
Círculos que se agrandan buscando un centro nuevo.
Aprender a olvidar para empezar de cero,
porque sin ti mi mundo es un lugar helado.
Inventárselo todo,
no queda más remedio.
A tu manera
o a mi manera,
otro tipo de amor.
el invitado estrella a mi sonorama particular. Frescura, dominio
de las máquinas y ritmo contagioso en esta impecable propuesta.
Quizá también porque estos días necesito pensar menos
y bailar más.
Ya sé qué hacer.
Llenaré el depósito de mi Alfa SS con ritmo y gasolina dulce.
Es una buena canción para lanzarse a la carretera
y empezar el viaje.
Aullido
Escrito a finales de mayo como ejercicio semanal para el Laboratorio de Creación Poética.
Tras leer "aullido" de Ginsberg se proponía al alumno, mediante una escritura torrencial y sin posibilidad de "revisión" parir su particular radiografía del consciente-inconsciente de ese instante preciso. Bien, este fue el resultado. Lo comparto pues dejó de pertenecerme aquella misma noche...
Hace unos días creí marcar mi futuro sobre una mesa en DelDiego. Un Gin Tonic como sólo el gran jefe sabe mezclar, una obra de teatro a la espera, un buen amigo y mejor chamán frente a mí y una tirada de tarot bajo la atenta mirada de las paredes de este templo sagrado en Madrid. En un sitio así los arcanos imprimen mayor belleza a su propia interpretación. Lo que un lance de cartas arroja siempre es secreto de confesión, pese a ello, diría que concuerda con una de esas mini verdades interiores que albergo. En fin, uno de esos "momentines" madrileños a sumar.
Hace tiempo que mido la vida a corto plazo, a sabiendas de que precisamente son los pequeños azares del destino los que en más de una ocasión marcarán el verdadero itinerario por el que ésta finalmente discurrirá. Pocas cosas esperaba de esta última etapa de sacrificio y estudio. Más que una aspiración hacia las altas esferas de una organización a la que por otros caminos y méritos creo haber llegado ya, tenía una especie de imagen onírica grabada en mi mente como un suceso más que posible.Cedo gustoso el testigo en estas horas de retiro y estudio claustral a mi hermano del sur. Tu palabra destila pasión y equidad frente al paso de los días y esos pequeños naufragios que todos sufrimos.
LLegó a tiempo, créeme.
Hab Dich lieb.
Yo, por mi parte, os dejo con él:
http://enlosmargenesdeeuropa.blogspot.com/2010/01/amigos.html
Décimo aniversario de un disco que marcó un antes y un después en mi devenir musical. Aún recuerdo como si fuera hoy aquel programa de Área reservada en el cual escuché por primera vez la voz de Gabriela. "Fire of Love" me dejó sin aliento durante días hasta que por fin pude conseguir el disco en "Flash records". Me ha acompañado a lo largo de estos años en momentos demasiado especiales como para olvidarlos. El segundo tema de la escucha que propongo a continuación, "wanting", se lo quiero dedicar a Noema, Friedrich, Kasia y Ángel por aquellas noches infinitas en Dresden y Berlín, llenas de magia y seducción junto a ésta y otras melodías. A Ruth, porque hoy es tu cumpleaños y sé que a ti esos ritmos lentos te apetecen siempre. Y por último y muy especialmente, a mi tío Luis Lamillar, que por aquel entonces recibía esta y otras recomendaciones con cariño y satisfacción desmedidas, haciéndome muy feliz con su gratitud.
Todo parece hoy un sueño. Uno de esos viajes que estremecerán tus sentidos hasta el último de tus días. Demasiados rostros, excesiva la generosidad recibida, irrepetibles los momentos de carcajada y complicidad. Un viaje, tres etapas, una única magia. Los días en el apartamento de Jersey City estuvieron llenos de sol y deseos, junto a mis dos anfitriones Rob y kasia. Inolvidables los desayunos en la terraza de la calle mercer y el trato recibido para quien acostumbra a ser más anfitrión que invitado. Qué bien sienta NYC una vez digerida la potencia y el estruendo emocional que producen las primeras visitas. El día compartido junto a Carlos en D.C. todo un encuentro lleno de sabrosos detalles y amistad. La capital fue sin duda un dulce descubrimiento. Recoger a César, José y Juan Carlos en el JFK días más tarde y empezar un viaje en nuestro Chevrolet Tahoe a lo largo del estado de Nueva Jersey fue algo especial. Juntos confirmamos que el polvo de arena de Atlantic City puede convertirse en oro, y que la vida puede que sea sólo eso, una partida de Black Jack en los bajos de nuestro hotel, el Taj Mahal. La casa de Mikell y los días en Asbury Park seguro que serían los elegidos por los cuatro como los más queridos. Sólo el mejor y más dedicado fan del boss que conozco (César) podía arrivar nuestro chevi hacia una orilla tan enigmática y bella. Cuánta melancolía y emoción atlántica se respira en aquel paisaje aparentemente yermo. Las noches en el Watermark, el Stone Pony o el Wonder Bar son historia y futuro pendiente. Quién sabe cuántas promesas nos hicimos paseando a lo largo del boardwalk. La hermosura de esas playas tiene algo de indescifrable, de secreto velado para el viajero, que inconsciente, quedará afectado para siempre por el salitre de su magia.
Suena la primera parte del Concierto de Colonia de Keith Jarret. Afuera o adentro 35 ºc que se pegan al cuerpo como un mar de dudas. Pienso en Body Heat, pocas películas han sabido plasmar de forma tan perfecta la canícula y el sudor inherentes a los más perversos veranos como "Fuego en el cuerpo" de Kasdan. Los días se suceden, uno de detrás de otro, rítmicos en su devenir y en su fuego oculto. El asfalto arde de la misma forma en la que que arden las ideas.Madrid, lejos del aire acondicionado de las horas laborables, es un refugio en llamas.
Treinta años de didáctica artística incontestable y treinta horas de homenaje a todos los que fueron, son y serán. Vivo estos instantes emocionado, conociendo voces y programas desconocidos hasta ahora para mí, participando de este cumpleaños al cual todos debemos sentirnos invitados. ¡Qué suerte de anfitriones y de fiestón!. Los oyentes llaman emocionados durante este marathón radiofónico, y cada uno dibuja en sus palabras agradecidas ese sueño individual que habita en cada uno de nosotros cuando pensamos en R3. Cuánto hemos aprendido junto a ellos, cuántos de esos programas que hoy rescatan en su honra son parte de nuestras biografías particulares. Cada uno tiene sus favoritos, lo sé.
Llevo unas cuantas horas preguntándome insistentemente cómo se sobrevive al látigo de la belleza, a la embriaguez estética que me invade desde que abandoné los canales sumidos en las noches blancas de San Petesburgo. ¿Cómo continúa la vida tras este derrame excelso de hermosura y encanto?. Jamás una conclusión tan rotunda como la que imprimió en mí Moscú había habitado antes mi mente. Todo parecía nacer de este ser tan titánico llamado Mockba. Decenas de viajes y estancias durante estos años de adolescencia y juventud al este de la vieja Europa que parecían ahora converger en las calles de Tverskaya. Un alma que permanecerá atada para siempre a aquellos primeros arpegios de Tosca en el Bolshoy.